La portavoz de Catalunya en Comú es maestra de profesión y antes de ser diputada fue concejal en Castellar del Vallès, su pueblo de adopción

Article publicat en castellà a La Vanguardia per SILVIA HINOJOSA el 5 de maig de 2018.

En pleno proceso soberanista, Elisenda Alamany (l’Hospitalet, 1983) se fue de Catalunya. No por motivos políticos, sino laborales, como muchos jóvenes catalanes. Fue una decisión y no decisión, puntualiza la portavoz de Catalunya en Comú y diputada, en su despacho del Parlament. Licenciada en Filología Catalana y ­maestra de profesión, Alamany se encontró en el 2013 que tenía tres empleos pero no llegaba a los mil euros al mes, cuando seis años atrás cobraba 1.600 euros trabajando como profesora de catalán para alumnos de secundaria y bachillerato. Así que hizo las maletas y se fue a Guangzhou, una ciudad china de pasado colonial, cercana a Hong Kong, en la que se refugiaron muchos arquitectos españoles después del pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Alamany trabajó allí de profesora en una escuela internacional. “Me fui enfadada porque tenía la sensación de que había hecho todo lo que me pedían para progresar y resulta que aquí no tenía ninguna oportunidad”, señala.

Alamany, que guarda un parecido con la actriz estadounidense Emma Stone, se prestó al juego de adaptar una de las escenas de la película La La Land (Pedro Madueño)

Alamany, que guarda un parecido con la actriz estadounidense Emma Stone, se prestó al juego de adaptar una de las escenas de la película La La Land (Pedro Madueño)

Se fue a China sin billete de vuelta, aunque al final estuvo solo un año, menos de lo que pensaba. De los currículums que enviaba para poder volver a casa le salió un trabajo en la Universitat Pompeu Fabra como profesora de catalán para extranjeros. Lo cogió. “Me sentía un poco sola. Pensaba que, siendo una escuela internacional, todo el mundo hablaría inglés, pero no fue así. Fue bastante duro, pero en el fondo me sentía agradecida porque, pese al contexto hostil, percibes que al menos tu vida progresa”, recuerda.

Catalunya debe ser independiente para proteger a la gente, no hacerla vulnerable”, avisa

De regreso a Catalunya, trabajó durante dos cursos en la universidad, luego tuvo otro empleo como profesora de catalán y entonces reapareció en su vida Xavier Domènech, en aquella época diputado en el Congreso y al que conocía de la etapa de Procés Constituent, y que le habló de un nuevo espacio político en Catalunya que tenía en mente, el de los comunes.

Alamany había sido ya concejal con una agrupación de electores, en Castellar del Vallès, municipio de 23.000 habitantes situado a menos de 40 kilómetros de Barcelona, al que su familia se trasladó a vivir cuando ella tenía nueve años. “La primera noche no pude dormir del silencio que había –se ríe–. Vivíamos en l’Hospitalet, junto a la autovía de Castelldefels y mis padres querían huir de la ciudad y buscar un sitio donde arraigar”, asegura. En Castellar pasó su infancia y adolescencia. “Pasé de vivir en un quinto piso de un edificio que era un enjambre de abejas a una casa; por la mañana oía los pájaros”, recuerda. Cuando se independizó se fue a la vecina Sabadell, por una cuestión de mejora en el acceso a los servicios, pero también buscando un cierto anonimato.

En Castellar fue donde se inició en la política. En el 2007 fue una de las impulsoras de una candidatura para las municipales de ese año, que obtuvo 750 votos y dos concejalas: Alamany y Gemma Ubasart, entonces una politóloga que años después lideró Podem en Catalunya, de la mano de Pablo Iglesias. En el 2011, y en el 2015 como Decidim Castellar, Alamany revalidó su cargo de con­cejal, por el que nunca cobró, puntualiza; daban la nómina a proyectos como la rehabilitación de locales para entidades o ayudas al pago del alquiler. “Siempre he sido reticente a militar en un partido, pero en abril del 2017, cuando se hizo el censo de Catalunya en Comú, me inscribí”, explica.

Fue elegida diputada en las autonómicas del 21 de diciembre pasado, en las que hizo tiquet electoral con Xavier Domènech, y es crítica con el proceso soberanista que marca la actualidad política catalana desde hace seis años. “Como independentista me siento estafada porque los debates solo han ido sobre qué estatus debía tener Catalunya respecto a España. Y muchas veces los que hablaban de que Catalunya debía ser ­i­ndependiente votaban a favor de tratados que nos hacen igual de esclavos con Europa. Yo soy independentista en clave social, de proteger a la gente y no hacerla más vulnerable”, detalla.

La crisis la llevó a buscar trabajo en China, donde fue profesora; antes vivió en Londres

De sus años como profesora, recuerda la presión que existía sobre los adolescentes por lo que serían de mayores. “Veía la misma ansiedad que sentía yo”, subraya. En su caso, quería ser periodista, pero cuando empezó a estudiar Filología ya se quedó. Desde el 2009 da vía libre a la vocación de escribir en su blog (pambxocolata.wordpress.com), un dietario con reflexiones y vivencias que se detuvo en enero de este año. La política le deja poco tiempo libre, pero aprovecha para ver a sus amigos, ir al cine y leer. Ya no juega a baloncesto, pero lo hizo durante muchos años, desde los 10 hasta los 25; incluso cuando estuvo de Erasmus en Londres jugó con el equipo de su universidad, la Queen Mary. Luego pasó otro año en la capital británica para aprender inglés, esta vez trabajando de au pair de dos niñas gemelas a las que enseñó castellano y con las que mantiene el contacto. Le encanta bailar, explica, y siempre está escuchando música en Spotify, de Txarango, Manel, Sílvia Pérez Cruz, Fiva, Stromae o The Killers.

Elisenda Alamany